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Como suele suceder con todas las frutas secas que se consiguen regularmente, están tratadas con bicarbonato y otros preservantes y a menudo contienen hongos.

Cómpralas, lávalas y sécalas.  Si por el contrario están muy secas para tu gusto, envásalas por un día con un trozo de manzana o una servilleta mojada, para hidratarlas.

Hagamos una cuenta a ver si vale la pena comprarlas:

1 kilo en Colombia cuesta entre $17,000 y $35,000, pero trae entre 80 y 140 unidades; un par de ellas pueden ser todo el postre que necesitas después de una comida acompañar el café (y estas 2 unidades sólo aportan entre 40 y 60 calorías).

Digamos que estarías pagando cada ciruela a $120 o, en el peor de los casos, a $440. Cuestan menos que un caramelo que hace muy poco por tu salud.