Las alverjas o arvejas (o guisantes, como les dicen en España y otros lugares) son una planta delicada con flores que se autofecundan, que una vez polinizadas producen una vaina, una legumbre, que se llena con 4 a 10 frutos. Existen muchas variedades, unas que se sostienen solas y otras que se deben colgar con hilos. En Colombia se siembran en zona fría: bellos campos con surcos de plantas verdes, con palos de casi 2 metros de altura cada 10 metros que sostienen un alambre tenso del que se cuelgan las ramas de las plantas con varias hebras de hilo blanco. Por eso son costosos: requieren mano de obra experta.
Esos frutos, verdes y frescos, se pueden comer crudos cuando están tiernos o cocidos si están duros. Cuando están secos, se tornan amarillos y deben remojarse. Esta receta sabe mejor con alverjas tiernas.
Ingredientes:
- 1/2 cebolla blanca picada
- 1 cucharada de aceite de oliva
- 200 gramos de alverjas frescas
- 1/2 vaso de vino blanco
- Perejil
- Tomillo
- Laurel
- Agua
Preparación:
Pica y dora una cebolla. Agrega vino blanco y agua, un atado de las hierbas y las alverjas. Deja hervir un rato, condimenta al gusto, pon a licuar y sirve. Opcional: añade queso de cabra en trozos (del tipo blanco y fresco).